“El mayor reto de trabajar en Haití es el enorme choque cultural”

11 / 04 / 2019

Dominion es el responsable de proyecto de un nuevo edificio emblemático, la futura sede del Banco de la República de Haití.

Las calles de Puerto Príncipe bullen. Haití está aún tratando de resurgir de los escombros que dejó el terrible terremoto en 2010 y la situación social, política y económica sigue siendo compleja. El director del proyecto, Ramón Caballero, llegó al país hace 5 años y, además de esta nueva infraestructura, ha trabajado en diversos programas de desarrollo, como la creación de varios centros educativos.

 

¿Qué te llevó a Haití?

Vine por primera vez al país a finales de 2013, como director de proyecto para la implantación de 10 escuelas situadas en el departamento sudoeste de Haití. El proyecto supuso un reto muy importante, aunque también una gran satisfacción puesto que a nivel social fue muy potente. Hace aproximadamente 2 años finalizamos la última escuela.

¿Por qué supuso un reto para el equipo?

Algunas de las escuelas se ubicaron en las montañas, en lugares a los que llegabas tras horas en coche cruzando ríos y caminos destrozados por las riadas, toda una aventura. En el proyecto contratamos a trabajadores locales, puesto que es una de las condiciones que establece el gobierno haitiano. Así que tuvimos que hacer una labor social de formación a la población en tareas relacionadas con la construcción. El resultado fue muy positivo, puesto que utilizamos una tecnología que permitió levantar los centros de forma rápida y cumpliendo perfectamente con las normativas para seísmos y huracanes. A la vez, conseguimos unas condiciones de confort espectaculares, reduciendo en hasta 5 grados la temperatura exterior.

Ahora estáis gestionando la creación de un edificio para el Banco Nacional Haitiano, ¿En qué consiste el proyecto?

Será la nueva sede administrativa del BRH, el Banco Nacional Haitiano. Es un edificio emblemático que contará con seis plantas de 2.000 metros cuadrados por cada una y está diseñado para un uso muy polivalente, puesto que acogerá los departamentos de gestión interna del banco, el consejo de administración y también locales comerciales en la planta baja. Contará, además, con elementos innovadores sobre todo en materia de climatización, control de accesos y medidas de seguridad en todo el edificio. Desde el inicio, el proyecto estaba diseñado siguiendo la normativa para seísmos de la zona, aunque posteriormente se ha ido incrementando este factor y se podría decir que con el proyecto actual el edificio es prácticamente un búnker.

Banco de la República de Haití

¿Cuáles son los mayores retos?

Más que a nivel técnico o tecnológico, el mayor desafío diario es a nivel cultural. Los tiempos son muy diferentes y también las formas de trabajar. Como explicaba, una parte de los trabajadores de la obra deben ser personas sin empleo del entorno. Es una medida social positiva porque busca mejorar las condiciones de vida de la gente, pero en muchos casos no tienen experiencia previa. Realizamos una labor diaria de formación y también un control muy importante para garantizar que se siguen las medidas de seguridad. Algunos trabajadores venden sus elementos de protección, como las botas o el chaleco, para poder comer al día siguiente. A veces resulta difícil hacerles entender lo importantes que son estas medidas de seguridad, pero es comprensible porque sus prioridades son otras, así que hacemos mucha labor de control.

¿Cómo es el trabajo en el día a día?

El choque cultural es muy grande, no puedes ir con tu mentalidad europea porque aquí todos los trámites y procedimientos llevan más tiempo, es algo inevitable. Solo el hecho de cruzar la ciudad puede llevarte medio día, porque a ciertas horas el tráfico es inmenso y continuamente hay cortes debidos a manifestaciones, cierres de calles o revueltas. Yo vivo a las afueras y todos los días a partir de las 7 de la mañana hay arterias de la ciudad que ya están colapsadas, así que suelo levantarme una hora antes y aprovecho para ir a un gimnasio cerca de la oficina. Si no lo hiciera, me pasaría esa hora en la carretera para poder llegar a tiempo al trabajo.

En Haití los idiomas oficiales son el criollo y el francés, ¿cómo es la comunicación diaria con los trabajadores?

Muchos hablan solo criollo, que es como un francés simplificado, con una gramática muy simple y muy inteligente. Es un idioma muy rápido porque tiene menos formas verbales y coge muchas palabras de otros idiomas, así que es una lengua muy viva. Yo tengo unas nociones básicas, aunque a veces resulta difícil comunicarse. En el día a día, es una mezcla continua de francés, inglés, criollo y castellano.

¿Qué destacarías de la cultura y la población haitiana?

Es gente que, en general, vive en una situación muy vulnerable, pero a pesar de no tener nada, te dan lo que tienen, son muy amables. Probablemente la incidencia de la religión tiene que ver, porque es una cultura muy religiosa. Con todo por lo que están pasando, en general son gente que simplemente tiene que buscarse la vida. Las obras de la nueva sede administrativa del banco Nacional Haitiano finalizarán en el último trimestre de 2019. Dominion ha aportado su amplia experiencia en gestión de proyectos y aplicación de las últimas tecnologías para ofrecer los estándares de calidad más altos. La creación de este edificio emblemático supondrá la dinamización del entorno, con un nuevo eje comercial en la capital del país.

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